¿Te acuerdas aquellos interminables días de escuela?, los días pasaban uno igual que otro. Cada mañana llegabas con sueño y frío. ¿Has hecho los deberes?, claro que los he hecho. habías empezado el libro de sociales por el futuro, aquella parte en la que se hablaba de la carrera espacial, de volcanes, de supernovas. El resto te interesaba bien poco.
Las matemáticas, las daba aquel tipo que nunca consiguió hacerte ver la magia de las matemáticas, solo los castigos por no ser capaz de memorizar de forma fotográfica aquellas líneas y líneas incomprensibles, lo de entender lo que hacías era un extra. Una hora de aburrimiento y miedo a partes iguales, con el tiempo se quedó solo en aburrimiento, mientras tu soñabas con las naves espaciales. Escribes cuentos o dibujas.
Ahora llega el recreo, sales intentando llamar poco la atención, mientras tus compañeros se integran en la manada. Escuchan con atención las opiniones del líder, hacen lo que hacen los demás, parece que han comprendido las reglas que van a aplicar el resto de su vida, algo que a ti te da igual.
La manada se revuelve, inquieta como un animal. El líder todavía no ha encontrado a nadie con quien reafirmar su autoridad. Vete rápido, que no se fijen en ti, vete antes de que conviertas en el paria que les recuerda lo integrados que ellos están.
Suena el timbre, otras dos horas de alienación. Pero hoy a ultima hora te toca gimnasia, y Dios no se ha dignado contestar a tus suplicas para que lloviera. Otra vez esas clases de gimnasia postfranquista, alinearse, correr, saltad unos encima de otros, 25 saltos por delante, 25 humillaciones, el potro, el plinto y su puta madre.
Te has enamorado por primera vez y no recuerdas haberlo pasado tan mal nunca, ni te planteas acercarte y decirselo . Ella es perfecta y tu un bicho raro, olvidalo.
Pero hay una razón para seguir, solo una. Hace unos meses te han regalado un Spectrum, lo ultimo en tecnología. El vendedor les dijo a tus padres que tenia mucho futuro, casi 3,5 Mhz. 48 K de memoria, casi nada…
A las primeras cintas con aventuras de plataformas, le han seguido las aventuras conversacionales. Es algo increíble, tienen todo lo bueno de los libros que devoras y los juegos. Ahí dentro hay mundos enteros, realidades alternativas donde tú eres el héroe y las cosas parecen tener algún sentido. Cuando se lo enseñaste a tus amigos se aburrieron en cinco minutos.
Aunque la verdad es que te falta algo. Hace unos días cuando se cortó la carga de un juego, al dar Return, apareció un listado de código (era el cargador), ¿será el juego? te preguntas, mientras ojeas el código con un escalofrió, ¿y si cambio algo?, ¿y si pudiera hacer yo el juego?.
Te pasaste por la biblioteca y te empezaste a leer un libro de programación en Basic, sentencia por sentencia, orden por orden. Coges un papel y un boli, empiezas a escribir. Cuando lo probaste te diste cuenta de que no era el juego, pero, joder, lo habías hecho tu, habías creado algo. Mientras tus compañeros ojeaban tebeos, tu ya te los habías leído todos.
El proceso continua, ya te has convertido en “el que sabe de ordenadores”, hace tiempo que habías descubierto el PAWS, diseñaste una aventura, tus profesores te miraban extrañados cuando te cogían las hojas en las que diseñabas los mapas y las localizaciones. El guión era una historia (que tu creías) muy buena y humorística, o quizás hablaba sobre un héroe solitario en el futuro. O quizás era un héroe de espada y caballo.
Pero los proyectos no se acababan, prestabas a cada cosa el mínimo de atención para aprender todo lo posible, ejercitarlo, y a otra cosa. Hiciste dos pantallas de aquel juego de plataformas, diseñaste los sprites, probaste el control de colisiones, a otra cosa…
Ahora ya casi no programas, te compraste aquel MODEM de 2400 con el que te conectaste a Fidonet, las BBS. Te pasas el día mirando tu Bluewave, contestando, escribiendo, leyendo todo lo que generan tus colegas de la BBS. También te estas leyendo el manual del Golded para convertirte en punto.
A estas alturas ya se te dan mejor las maquinas que las personas. Los demás tienen novias, tu tienes el manifiesto hacker y muchos enemigos imaginarios. El mundo es de dos colores, y tu sabes cual es el de los malos. Estas jodidamente seguro de quien tiene la culpa de todo, y eso es bueno.
Te has convertido en el sacerdote tecnológico de tu barrio o de tu pueblo, la gente te llama para que les arregles el ordenador, para que les enseñes a programar el video. Te enseñan las consolas que se han comprado porque les da miedo conectarlas ellos, ¿tan difícil es conectar el puto cable de video y buscar el canal en la tele? . Empiezas a tener un cierto estatus, ellos son ignorantes y tu el mago, te empiezan a respetar, y te gusta.
Incluso has empezado a currar en la discoteca o repartiendo periódicos para poder comprarte las revistas, para ampliar el ordenador, para comprarte ese juego. La tecnología es un medio y un fin en si misma, atrae hacia ti ese futuro que no termina de llegar. Empiezas a temer que no viajaras a Marte en los próximos diez años. Pero bueno, te han hablado de Internet, aunque eso de que no haya moderación el las áreas (¿a quien se le ha ocurrido llamarlo newsgroups?) te parece una barbaridad y no digamos el desperdicio de ancho de banda de las paginas webs (¿para que quiero yo mezclar texto y fotos?).
¿A alguien le suena?