Autor: Richard Morgan
Editorial: Minotauro
Año: 2005
En el siglo XXV la humanidad se ha expandido por toda la galaxia, dos inventos han dado forma a una nueva sociedad, las comunicaciones mas rápidas que la luz y el implante masivo de dispositivos digitales que registran la conciencia y recuerdos de todos los seres humanos.
Esta ultima tecnología ha acabado con el concepto de muerte, el peor de los criminales con el peor castigo es condenado al almacenamiento por cientos de años, surgen nuevos conceptos sociales como los saltamontes, que saltan de planeta en planeta despertándose en cuerpos diferentes, o los mat, los ricos de siempre, ahora inmortales . Los únicos que han renunciado a la inmortalidad son los católicos, una pequeña secta que habita solo en la Tierra.
Takeshi Kovacs es un criminal convicto de una colonia estelar que es devuelto a la vida y sacado del almacenamiento penal para servir como detective privado a un mat multimillonario que ha sido asesinado, su copia mas actualizada le encarga descubrir quien y por qué le han matado.
Esta novela tiene un trasfondo ciberpunk importante, por un lado el viaje estelar y la colonización quedan solo como vagas referencias . Por otra parte la novela esta imbuida en un ambiente Noir muy importante, el uso y consecuencias llevadas al extremo de la nueva tecnología completan el cuadro.
Las modificaciones corporales, el sexo y la violencia extrema no tienen tanta importancia cuando eres inmortal y puedes cambiar de cuerpo, si puedes pagártelo, claro.
A parte de los tópicos sobre coches voladores, armas magnéticas, potenciadores neurales, etc. hay alguna idea nueva que me han gustado como el uso de inteligencias artificiales que hacen con el Hotel Hendrix en el que se hospeda Kovacs o el concepto de colonización espacial que se describe.
El libro es muy fácil de leer, el ritmo trepidante, con persecuciones, intrigas, mujeres fatales y un protagonista que podría ser Deckard o cualquiera de los héroes de acción de Hollywood, el parecido del protagonista en la portado con Deckard no es casual . De hecho mientras leía el libro no dejaba de pensar en la película que podría llegar a ser. Legba no lo quiera, porque me ha gustado.
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