
Autor: Jack McDevitt
Editorial: La Factoría de Ideas
Año:2002
De Jack McDevitt ya había leído Las Maquinas de Dios. La verdad es que no me disgustó, pero tampoco pasó a mi top 10, ni siquiera al top 25 (si es que alguna vez me da por hacerlo).
Una pequeña sinopsis, la humanidad después de muchos años no ha encontrado nada salvo ruinas y formas de vida inferiores . Tan solo una especie inteligente, quizás comparable a los humanos de la edad media, crueles, ignorantes y predispuestos a la autodestrucción. El clima es pues, de decepción. Un día, por casualidad, se descubre un satélite de manufactura alienígena orbitando una estrella de neutrones.
Una sociedad de ricos excéntricos creyentes en los ovnis (magufos, diría yo) fleta una nave y contratan como capitana a Priscilla Hutchings (que aparece en Deepsix, del mismo autor) . Esta nave constituye el primero de dos equipos que se lanzan a investigar las pistas a las que apunta el satélite. Y hasta aquí puedo leer
Las novelas de McDevitt me producen una sensación que creo recordar obtuve por primera vez al leer Cita con Rama de Arthur C. Clarke o Pórtico de Frederik Pohl: a veces es mas interesante describir las ruinas de una civilización que empeñarse en describir como vivian y que es lo que pensaban. Y quien trate de leerse las continuaciones de esas dos novelas me entenderá perfectamente.
En general los extraterrestres en sus novelas se dedican a sembrar enigmas, a estimular la imaginación. En mi opinión eso es mejor que empeñarse en explicar cada aspecto de su vida y milagros para que al final descubramos que en el fondo no eran mas que unos cretinos que sólo veían telebasura y eran algo así como domingueros espaciales.
Esta novela no tiene ideas especialmente originales, pero esta llena del sentido de la maravilla que es la unica droga que no estoy dispuesto a dejar.
Autor: Richard Morgan
Autor: Robert A. Heinlein
Autor: Brian Herbert y Kevin J. Anderson